sábado, 19 de mayo de 2012

Tema 3. La hora del cuento.


En este tercer tema trataré de contaros qué es eso de la hora del cuento, qué aspectos abarca, y por qué es importante en el aula de infantil entre otras muchas cosas…



En primer lugar, os preguntaréis que, ¿Qué es la hora del cuento?...
Pues bien os diré que se trata del momento para trabajar con libros y cuentos, y que incluye ambientación y otra serie de cosas. Se puede realizar con los profes, los abuelos, los padres o cualquiera que queramos invitar a nuestra aula.
Incluye desde una actuación del adulto hasta la lectura por los propios niños.
En esta hora se trabajará el interés de los niños por la lectura mediante animaciones, Cuentacuentos, narraciones, lecturas, teatrillos, etc. Es una hora general de toda la clase, es decir, no podemos hacer pequeños grupos, si no que tienen que estar todos presentes. Debemos crear un gran grupo.
Es el momento dónde les ofrecemos a nuestros más pequeños el acercamiento a la literatura.

Y… ¿Qué aspectos abarca esta hora del cuento?

La hora del cuento abarca tres grandes estrategias;


- La lectura. Leer un cuento es recorrer un texto, expresando lo que se dice. Mientras que se lo leemos, no debemos enseñarles las imágenes, para que ellos sean capaces de imaginar todo aquello que le estas leyendo.
A la hora de hacer una lectura tenemos que tener en cuenta que sea un buen libro, artístico, la longitud del cuento etc. Es un modelo lector para el niño.
Normalmente, los libros destinados a la lectura son los de autor.
Esta estrategia está recomendada para los niños de segundo ciclo de infantil, ya que los de primero son muy pequeños.




- La narración con libro. Consiste en contar un libro, el libro tiene que estar en la mano para que según vayamos contándoselo podamos enseñarles las imágenes a los más pequeños.
Se lo contamos a los niños haciendo referencia a las imágenes de forma que se trabaja entre otras cosas el razonamiento icónico.
Su objetivo es que los niños disfruten, no enseñar.
Necesitamos libros en los que las imágenes sean muy buenas, es decir, que sean expresivas, que estén bien secuenciadas, que expresen sentimientos etc.
Esto hace que los niños presten mucha más atención, ya que reciben información tanto por vía visual como por vía oral.
Es la que más se utiliza en el primer ciclo.



- El cuentacuentos. Esta estrategia consiste en contar un cuento sin apoyo visual, es decir, con la palabra debemos transmitir todas las emociones que lleva la historia que estas contando.

La ventaja de esta estrategia es que podemos adaptarlo con nuestros gustos, saltándonos las partes que pensamos que son más aburridas para los más pequeños, deteniéndonos en lo más emocionante etc.
Estos cuentos suelen ser o inventados por el narrador que los cuenta, o son cuentos folclóricos adaptados a los más pequeños.
Esta estrategia es la que más desarrolla la imaginación y creatividad de las tres.

Estas tres estrategias las debemos alternar.


¿Por qué es importante la hora del cuento en el aula?

La hora del cuento en el aula es importante porque, lo primero, desarrolla la imaginación y creatividad de los niños. El cuentacuentos es la estrategia que más desarrolla la imaginación del niño. Y en cuanto a la creatividad, se desarrolla mucho cuando le hacemos preguntas al niño sobre el cuento.
Enriquece el vocabulario de los pequeños, es decir, se da un desarrollo lingüístico en general. Se desarrolla el aspecto semántico (significados), fonético (pronunciación de palabras), morfosintáctico y el acto comunicativo.

Además se les inculca a los niños el gusto por la literatura. Este gusto por la literatura lo podemos dividir en tres; el gusto por la literatura, el gusto por los libros (que respeten y cuiden los libros) y el gusto por la lectura (cuando aprenda a leer él podrá hacerlo sólo).
Otro aspecto importante es que aprenden el valor de saber escuchar, y no interrumpir cuando otro está hablando. En este aspecto los adultos debemos saber hasta donde nuestros pequeños son capaces de escuchar, que es aquello que les gusta y van a escuchar etc.
Junto con el saber escuchar, también viene unido el prestar atención. La atención de niño va a lo que más le interesa de aquello que le estas contando.
Dentro de la atención, otro aspecto que se trabaja es la memoria, ya que esta les ayuda a relacionar ideas.
Estos dos aspectos son la base de la comprensión.

También desarrollamos que los niños sean capaces de extraer ideas y relacionarlas. Esto como he dicho anteriormente tiene que ver con la memoria, la atención etc.

Gracias a esta hora del cuento, conseguimos que los niños sean capaces de identificarse con los personajes, y sobre todo con el protagonista. Además de esto también conseguimos que los niños empaticen con el otro, es decir, que se pongan en el lugar del otro. Los niños son capaces de empatizar con personas que no son de su edad.

A través de esta hora los niños descubren cosas en los libros y en las historias que desconocían. Y aprenden valores, que de alguna forma están implícitos en los cuentos.

Y por último, y no menos importante, favorecemos el desarrollo de la lógica. Cualquier cuento tiene una base lógica (“toda causa tiene una consecuencia”), y esto ayuda a trabajar el razonamiento lógico.


Tras saber por qué es importante la hora del cuento, habría que saber que preguntas debemos hacerles a los niños antes, durante y después del cuento.

Lo primero de todo, las preguntas de antes y después del cuento se deben hacer, y las preguntas durante el cuento sólo si proceden.

Las preguntas de antes del cuento. Antes debemos presentar lo que vamos a contar con una breve introducción.
Debemos hacerles preguntas en relación con el título, motivarles, y hacerles que participen en ese momento de “coloquio” antes de comenzar el cuento.
Las preguntas pueden ser por ejemplo, ¿Habéis visto alguna vez un ratón?, ¿Habéis montado en avión? ¿Y que tal fue la experiencia? Etc.

Las preguntas durante el cuento. Solo preguntaremos cuándo sea necesario.
Debemos realizar preguntas retóricas, y hacerles participes para que se metan en la historia que les estamos contando.

Las preguntas después del cuento. Debemos empezar siempre con lo valorativo (subjetivo), es decir, qué os ha gustado, qué personaje os gusta más o menos, con quién os identificáis…


Pero, y ¿no os preguntáis como debemos empezar o finalizar un cuento?

Creo que es una de las partes más importantes de este tema junto con otras. 
Siempre solemos comenzar todas las historias con el mítico "Había una vez", sin embargo, hay muchas maneras en las que podemos comenzar nuestras historias o cuentos.

Es bueno tener un repertorio de frases de comienzo y de final ya que así evitamos caer en la repetición, si tenemos que contar varios cuentos a las mismas personas.

Aquí os puedo dejar una serie de comienzos, que quizá sirvan de alternativa al “dichoso” “Había una vez”;

  • Érase una vez, y mentira no es…
  • En cierta ocasión…
  • Ni aquí ni en ningún lugar vivía…
  • Esto era una vez que yo sabía un cuento pero se me quedó dentro y no me acuerdo, voy a ver si me sale otra vez…
  • Cuando los animales hablaban…
  • En tiempos de Maricastaña…
  • Un día mi abuela y mi abuelo me contaron que…


Y con los finales de los cuentos pasa algo parecido. Solemos caer en la tentación de terminar una narración con el conocidísimo "Colorín colorado". Pero no siempre esta frase es la más adecuada.

Hay cuentos que no deberían terminar con un "Colorín colorado". Si estamos presentando un libro muy bueno, con este final podríamos estropear todo aquello que habíamos conseguido que “deslumbrara”.

Por ello, aquí también os dejo algunos finales, que para no caer en la tentación del “colorín colorado” podemos usar;

  • Con dragones y princesas y castillos encantados, el que no levante el culo se le quedará pegado.
  • Esto es verdad y no miento, como me lo contaron te lo cuento.
  • Y se acabó este cuento con sal y pimiento.
  • Vivieron felices, comieron perdices, y a mí me dieron con un hueso en las narices.
  • Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, si quieres que te lo cuente otra vez cierra los ojos y cuenta hasta tres.
  • Y así se cuenta y se vuelve a contar, este cuentecito de nunca acabar.
  • Cuento contado ya se ha acabado, y por la chimenea se va al tejado.



Otro aspecto importante en este tema de la hora del cuento son los temas que entran en discordia entre los diferentes narradores:

¿Se deben enseñar las imágenes?, y ¿Se cambian o no las voces de los personajes?

En cuanto a la primera pregunta, podría decirse que como he dicho anteriormente a la hora de narrar el cuento si debemos enseñarlas, pero cuando sólo lo estamos contando, es decir, que estamos haciendo una lectura no se debe.
Si en la lectura queremos enseñar las ilustraciones podemos hacer varias cosas;
Leer primero la historia y después enseñar las imágenes o ilustraciones o leerlo señalando cada una de las ilustraciones. También podemos escanear las imágenes del cuento, recortarlas y pegarlas por un lado del texto, y por otro la imagen, para que mientras se lee los niños visualicen las ilustraciones.

Y respecto a la segunda cuestión planteada, en la lectura no se deben cambiar las voces de los personajes.
En las narraciones y cuentacuentos podemos o no cambiarlas, esto no afecta al cuento.
Los niños no lo necesitan ni para estar más atentos ni para comprender mejor el cuento.
Los acentos son útiles en el segundo ciclo de infantil, pero en el primero apenas se dan cuenta ya que son muy pequeños para diferenciarlos.


Y por último, y no menos importante… ¿Cuál es el papel del maestro o maestra en esta hora del cuento?

El cuento se narrará realizando una pronunciación correcta, pausada, ya que esto facilitará la audición de los más pequeños.
Tenemos que emplear un tono de voz media, que nos permita el susurro y el grito, utilizando diversas inflexiones de voz para expresar los distintos sentimientos, variar las entonaciones y contar como si lo estuviéramos viviendo.

La narración la debemos vivir, es decir, debemos expresar todas aquellas emociones que aparezcan en la historia que les estamos contando. Se debe preparar detallistamente su actuación, esto quiere decir que debemos cuidar cada detalle, adecuando el relato a los que nos están escuchando, utilizando palabras expresivas y motivadoras.
Debemos tener una actitud amable, y yo diría que hasta cariñosa, sin perder de vista en ningún momento a los niños.

El maestro debe narrar con los niños a su alrededor, en semicírculo, nunca detrás, para que los niños puedan observar todas los gestos que hace.
Es recomendable que mire a todos buscando la expresividad, captando la atención de los más pequeños, y logrando una compenetración íntima.

El narrador será el encargado de cuidar con precisión el ritmo, el gesto, la pausa que marca el final de cada frase, cerrar las descripciones, aumentar la intriga del desenlace, asegure el buen orden de la narración, ofrezca al niño la oportunidad y el tiempo necesario para asimilar lo que acaba de escuchar y aumente el deseo de escuchar lo que viene a continuación.

Ya que estamos tratando con niños pequeños el vocabulario del cuento debe ser claro, sencillo, lógico, con entusiasmo y naturalidad, haciendo que el interés crezca progresivamente, velozmente, para terminar con un final efectivo.

Pero no sólo cuenta la voz. Los gestos envuelven, enganchan, impresionan; los ojos atraen la atención; las manos captan el interés, imprimen fuerza y expresividad.

Y por supuesto, no hay que olvidarse del tiempo que pueden estar los niños escuchando, porque saben hacerlo, pero a partir de los 15 minutos dejan de escuchar y no se enteran, o dejan escapar muchos detalles.

La primera vez que les contemos o leamos un cuento, no se van a enterar de todos los contenidos de éste, puesto que la atención de cada alumno es diferente, y cada uno de ellos se fija en unos aspectos que otros quizás dejen escapar, por eso muchas veces nos pedirán que les volvamos a contar el mismo cuento varias veces.


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y si quieres que te lo repita dime sí y grita.



Enlaces web interesantes:


Webgrafía.

En este tema, como en el anterior, me he apoyado de mis apuntes tomados en clase, y además de las siguientes webs;








viernes, 18 de mayo de 2012

Reflexión bloque 2


Cuando escuche “cuentos folclóricos” pensé que se trataban de los cuentos que nos han contado siempre nuestros abuelos y abuelas, y bueno quizá no iba tan desencaminada.
Los cuentos folclóricos son parte de nuestra historia y debemos apoyarnos en ellos porque nos enseñan muchísimas cosas.
Los que más me ha llamado la atención en este tema es conocer todos los cuentos de Perrault y de los Hermanos Grimm, todas esas recopilaciones y adaptaciones que han dado tanto que hablar durante años y años. Y además me ha gustado mucho saber, que Disney ha sido simplemente un adaptador de las historias de los hermanos Grimm o de Perrault, cuando yo pensaba que las historias cinematográficas que había sacado a la luz eran suyas.

Otro punto que me ha parecido muy relevante de este tema es saber como adaptar un cuento folclórico, que es lo necesario para que el viaje iniciático se mantenga y sobre todo que es lo que podemos modificar y lo que no.
Algo que realmente me ha servido de gran ayuda, ha sido el hecho de aprender a adaptar cuentos porque desconocía como se llevaba a cabo.

Creo que ya no quedan muchos maestros que se dediquen a adaptar estos cuentos folclóricos, y desde mi punto de vista es una pena. Muchos se limitan a leer aquellos cuentos que vienen en los libros, y poco más.
Como futura maestra, me gustaría poderle contar a mis pequeñines las adaptaciones de tantos y tantos cuentos folclóricos que he aprendido en esta asignatura y que me quedan por aprender a lo largo de mi carrera. Creo que no se deben perder las tradiciones y que aunque sean adaptaciones las esencias de los cuentos siguen ahí.

Actividad tema 2. Adaptación "Todaclasedepieles"


Había una vez, en un lejano país, un rey y una reina. La reina era la mujer más bella del mundo, y el rey estaba muy enamorado de ella, eran la pareja perfecta.

El rey y la reina eran muy felices, pero les faltaba algo para completar su felicidad; era tener un hijo.
Con el tiempo decidieron tener hijos ya que querían formar una gran familia.

Y por fin llegó ese día tan esperado, la reina estaba embarazada. Tuvieron una niña, y la llamaron Laia, ella eran tan bonita como su mamá. Rubia y con los ojos muy grandes y verdes.

Pero cuando Laia apenas tenía dos añitos su mamá se tuvo que ir a cuidar a su abuelita, que se había puesto muy malita, y estaba sola en un palacio en la otra punta del país.
La reina le hizo prometer al rey que cuidaría de su niña mientras ella no estuviera en palacio. El rey, por supuesto aceptó, le prometió que iba a cuidar de ella, que todos los días la recordarían juntos y que jamás Laia se olvidaría de su mamá.


Laia fue creciendo, y como prometió su padre, nunca se olvidó de su mamá. Ella y el rey todos los días al terminar de cenar hablaban sobre la reina. El rey le contaba muchas cosas sobre la reina, y sobre como era, ya que Laia apenas había estado con su mamá.

Cuando Laia tenía ya 18 años, le llegó la hora de buscar un esposo para poder formar una familia como la que sus padres, los reyes, habían formado.
El rey le dijo a Laia que la organizaría una gran fiesta donde podría conocer al hombre que más le gustara, y que con el podría casarse.

Por fin llegó el día tan esperado, la princesa estaba muy nerviosa.
Se puso un vestido rosa, con una cola muy grande. Y unos guantes blancos que le llegaban hasta la mitad del brazo. Además se puso una diadema de diamantes que su madre había dejado para ella, para cuando llegará el día de la fiesta, y se bajó a disfrutar de la fiesta que su padre le había organizado.

Bailó y habló con muchos príncipes, pero ninguno le gustaba.
Su padre al final de la noche, le dijo que le había encontrado al príncipe perfecto.
A Laia el príncipe no le gustó nada, y le dijo a su padre que jamás se casaría con él. El rey insistió, y la princesa muy apenada porque se iba a casar con un príncipe al que no quería ideo un plan.
Le pediría al príncipe dos deseo que fueran muy difíciles de conseguir, y cuando los consiguiera se casaría con él.

Al día siguiente el príncipe se presentó en palacio y le dijo a la princesa Laia que por favor le dijera los dos deseos para así concedérselos. Y Laia le dijo el primero;

“Sí de verdad me quieres me deberás regalar un vestido tan dorado como el sol, uno tan plateado como la luna, y otro tan brillante como las estrellas.”

El sin ninguna duda aceptó aquello que la princesa le había dicho. Le dijo a la princesa que tardaría unos meses, pero que se los traería.

La princesa sabia que era una misión imposible, las cantidades de oro y plata que había en el reino no era suficiente para tejer los vestidos.
A los dos meses el príncipe apareció con los vestidos completamente tejidos.
La princesa no se lo podía creer, ya sólo le quedaba un deseo, que era el más difícil, para que el príncipe consiguiera casarse con ella.

La princesa le explicó su segundo deseo;

Sí quería casarse con ella tenia que traerle el mejor abrigo del mundo, el más exclusivo y el que nadie más podría tener nunca.
El abrigo debía de tener todas las clases de pieles de los animales del mundo, tenia que recortar un trocito de esas pieles y coserlo al abrigo.

Pasaron los meses, y el príncipe no llegaba. Laia pensaba que jamás lo conseguiría, y que así se olvidaría de ella para siempre, y ella tendría que buscar el príncipe que más le gustara.

Cuando estaba acabando el año, el príncipe apareció con el abrigo mas bonito que la princesa había visto jamás, contenía multitud de pieles, era algo que nadie se podía imaginar. Además tenía una gran capucha que le cubría casi toda la cara.

La princesa al ver tal abrigo se puso tristísima y decidió que aunque rompía su palabra con su madre, esa noche tenia que escaparse del palacio y no volver jamás allí.

Recogió muy pocas cosas y se abrigo con el abrigo de pieles. Salió sigilosamente de palacio cuando todos dormían. Antes de irse le dejó una nota a su padre en la puerta de la habitación que decía; “Papá nunca te olvidaré. Cuídate mucho.”

Caminó y caminó durante muchas horas hasta que no pudo más,  y se tumbo cerca de una roca dónde se quedo dormida.
Se hizo de día y la princesa no había despertado, y unos cazadores que andaban por allí la encontraron.
Estaban buscando setas para su príncipe.
La princesa se quedo sorprendida  y les preguntó a los campesinos de que príncipe se trataba. Los campesinos la contaron que era el príncipe dueño de todas esas tierras.
La princesa, como no quería que la descubrieran, cuando los campesinos le preguntaron su nombre, ella les contó que se llamaba “Todaclasedepieles” pero que no se acordaba de nada más.
Los campesinos quisieron ayudarla y la llevaron a palacio. Los campesinos fueron muy insistentes diciéndola que podría encontrar un trabajo de doncella o de ayudante de cocina en palacio. La princesa estaba sucia, llena de polvo y de barro y sabia que nadie en esas condiciones iba a darle trabajo, así que acepto.

De camino a palacio y se cruzaron con un hombre a caballo que les paró, todos se arrodillaron ante él, menos la princesa que se quedo atónita mirando la belleza de aquel hombre.
Ese hombre era el príncipe. El príncipe preguntó que quién era ella y porque estaba tan sucia.
Los campesinos le contaron la historia y el príncipe se acerco a ella.
Laia avergonzadísima por sus ropas y suciedad se agacho nada más verle, el príncipe agarró su brazo y le explicó que podía tener un puesto de trabajo en la cocina si ella lo deseba.

Todos los días se pintaba la cara y las manos con ceniza para que no se la viera la piel tan blanca como la de las princesas, se ponían un pañuelo en el pelo y se iba a trabajar a la cocina.
Día tras día veía al príncipe leer, habar con la gente de palacio de aventuras, oía historias mágicas que el príncipe había vivido a lo largo de su vida y poco a poco la princesa se fue enamorando de él.

Una noche en el palacio se celebró un baile. El príncipe lo había organizado porque estaba buscando a una princesa con quien casarse. La princesa al enterarse de la noticia se puso triste, ella era quien se quería casa con él de verdad.

Laia al acabar su trabajo le pidió al cocinero si podía asomarse un ratito al baile sin que nadie la viera ya que era la primera vez que ella podía ver un baile de ese calibre.
El cocinero la dijo que si era un ratito corto que si podía marcharse pero que se escondiera muy bien y que regresa al poco rato.
La princesa encantada se marchó corriendo a su habitación y se puso el vestido de hilo de oro que le había regalado el anterior príncipe. Se limpio la cara y las manos, se peino y se coloco la diadema que su madre le había dejado. Y bajo corriendo al baile.

Al entrar al baile todo el mundo se quedo sorprendidísimo, nunca nadie había visto una chica tan guapa y mucho menos un vestido de hilo de oro como el que llevaba ella.
El príncipe nada mas verla se quedo paralizado, a los pocos minutos no pudo aguantar más y se acerco a ella para bailar.

A Laia le temblaban las piernas, no se podía creer que estuviera bailando con el príncipe. Pasaron los minutos como si fueran segundos, el príncipe y ella se alejaron un poco del ruido y se pusieron a hablar de millones de cosas espectaculares con quien la princesa no había hablado jamás.
El príncipe la miro fijamente y al cabo de unos segundos la besó.
Al terminar el príncipe la dijo que era el beso más dulce que había dado nunca a nadie.
La princesa paralizada por la emoción le dijo que tenía que marcharse, que se le había hecho tarde y que tenia que regresar a casa.

La princesa volvió a su habitación se quitó el vestido, se volvió a manchar la cara, se puso su pañuelo y bajó a la cocina.

A la mañana siguiente cuando el príncipe pidió su desayuno, Laia fue la que se lo subió.
Pero a Laia se le había olvidado quitarse la diadema que llevaba la otra noche, y a través del pañuelo que llevaba se le veía.

Llamó a la puerta y entró con la bandeja, el príncipe casi ni la miro. Estaba triste, apenado y con muy mala cara ya que la noche anterior la mujer a la que él había besado había desaparecido.
Pero de repente, el príncipe reconoció algo de la Laia, la diadema.
El príncipe la dijo que se acercara y suavemente tiro del pañuelo que llevaba en la cabeza. La princesa se asusto y el príncipe la preguntó que si realmente era ella aquella princesa con la que la noche anterior se había besado.

La princesa dijo que si, que era ella.
El príncipe le dijo que la única manera de saberlo realmente era besándola, Laia se acercó y besó al príncipe.

Por fin la princesa se casó con la persona que deseaba y que realmente amaba. 



miércoles, 16 de mayo de 2012

Tema 2. Textos folclóricos. Selección y adaptación. (Parte 2)



Gianni Rodari también hizo una clasificación de los cuentos.
La teoría de Gianni Rodari explica que los niños tienen mucha imaginación y que cuando van a la escuela los adultos “se la robamos”. No aceptamos su forma creativa de ver el mundo.
En su libro “Gramática de la fantasía" enseña y explica a los maestros como potenciar toda esa imaginación.
Su objetivo era separar los cuentos en temas para trabajarlos con los niños en función de sus objetivos. Hay muchas historias basadas en las técnicas de Rodari.

Sus cuentos los divide en:

  • Cuentos de animales: (salvajes, domésticos…)
  • Cuentos mágicos: (seria la clasificación en las hadas de Propp) con un añadido de los cuentos mitológicos.
  • Cuentos de bromas y anécdotas: La diferencia entre Propp y Rodari era principalmente el objetivo de su clasificación, pero la diferencia más grande es que un era ruso y otro italiano. La cultura Rusa es muy diferente a la mediterránea y por supuesto esto se nota muchísimo en la literatura.


Ana pelegrín, la cual nos ofrece una clasificación que pretende ser una completa guía del Cancionero Infantil, partiendo de una idea muy concreta: recopilar todo lo que el niño, total o parcialmente, usa, sin considerar si ello es de tradición infantil o no.

Clasifica los cuentos en;

A) Cuentos de fórmula.

  • Cuentos de mínimos. Comienzan con una frase en la que se enuncian el personaje y la acción, cerrándose en otra frase concluyente.
  • Cuentos de nunca acabar. Comienzan informándonos de algo y concluyen con una pregunta, esta pregunta da pie a seguir el cuento con el esquema inicial.
  • Cuentos acumulativos. Vinculado a las estructuras líricas y pueden servir para jugar y desde luego como estímulo memorístico.

B) Cuentos de animales.

  • Animales salvajes con o sin humanos (“Los tres ositos”).
  • Animales salvajes y domésticos (“La Caperucita roja”, “Los tres cerditos”).
  • Animales domésticos (“La ratita presumida”, “El patito feo”).
  • Pájaros, peces y otros animales (“Por qué el pino, el abeto y el enebro conservan sus hojas en invierno”).

C) Cuentos maravillosos.

  • Cuentos mágicos (“El flautista de Hamelín”, “La princesa y el guisante”).
  • Adversarios sobrenaturales (“Blancanieves”).
  • Esposo o esposa encantados (“La bella durmiente del bosque”, “La bella y la bestia”).
  • Tareas sobrehumanas (“La casita de chocolate”, “Alibabá y los cuarenta ladrones”).
  • Protectores y ayudantes (“La Cenicienta”, “El gato con botas”).
  • Obreros mágicos (Por ejemplo: “Pulgarcito”, “Aladino y la lámpara maravillosa”).

A través del libro, «La aventura de oír» Ana Pelegrín nos invita a la búsqueda y a la recuperación de la palabra, afincada, por esta vez, en el cuento de tradición oral. Palabra, memoria, imaginación, emoción, que van y vienen a través de las páginas, en un nítido empeño de implicar al lector en su propia experiencia, de abrir interrogantes, de reclamar su participación.









Ahora os hablaré sobre los hermanos Grimm…


Los hermanos Grimm, nacieron ambos en Hanau (Alemania). El mayor, Jakob Ludwig Karl, nació el 4 de Enero de 1785, y Wilhelm Karl, el 24 de febrero de 1786. Fueron sus padres, el abogado y secretario del ayuntamiento de Hanau, Phillip Wilhelm Grimm y Dorothea Zimmer.
Eran personas muy serias, lo que hoy en día llamaríamos filólogos. Escribieron ”El diccionario alemán” (aparte de sus cuentos) y muy ligados a las normativas gramaticales de la lengua.

Sus cuentos populares, recogidos de versiones orales como la de Pastora, una mujer que les relató varias de las historias, los llevaron a la fama y plasmaron por escrito, cambiando en ciertos aspectos los contenidos de la tradición popular. Las “Sagas alemanas” (1816-1818) y “Cuentos infantiles y del hogar” (1812-1822), fueron ampliadas en 1857, trascendiendo con el nombre de “Cuentos de hadas de los hermanos Grimm”. Allí se incluían cuentos como “Blancanieves y los siete enanitos”, “La Cenicienta”, “Hänsel y Gretel”, “Juan sin miedo”, “Caperucita Roja” o “El sastrecillo valiente”.

Los hermanos Grimm vivieron en un movimiento cultural, artístico, ideológico y político que se pone de moda en toda Europa pero que nace en Alemania, es el llamado Romanticismo. Es un movimiento que afecta a muchos aspectos de la vida.
Es muy complejo, es una vertiente muy importante; era la política, eran liberales y revolucionarios (de izquierdas) eran los raros de la sociedad.
Los románticos eran muy nacionalistas de su propia cuna.

Debido a esto, un editor les propuso hacer una antología de cuentos folclóricos alemanes para conservar todos los cuentos alemanes para que no se perdieran.
Les pareció buena idea, aceptaron y empezaron a preguntar a sus conocidos por estas historias para reunir una colección interesante para hacer un libro. Se publicó con el nombre de “Cuentos del niño y del hogar”. No eran para niños de infantil sino a partir de 9 o 10 años.
Estos cuentos que aparecen en el libro no están adaptados, solo hicieron una labor de cambio de palabras, pero la edición fue muy fiel a lo que habían recibido y escuchado.
Este libro se vendió muchísimo hasta acabar la primera edición y sacaron la segunda.
La editorial comenzó a recibir cartas de los padres de los niños más ricos que leían sus cuentos, explicaban que esos cuentos no tenían elementos muy adecuados para los niños (sangre, violencia, sexo, incesto, muertes gratuitas, violaciones…). La editorial pidió a los hermanos Grimm que los modificasen, en un primer lugar dijeron que no porque querían conservarlos tal y como eran, pero al final lo cambiaron.
Cambiaron ciertas cosas y aspectos para que los libros fueran más adecuados para los niños.

Al salir al mercado la 3ª edición, aparece con otro nombre: “Cuentos del niño y del hogar”. Se acerca más a los niños, pero todavía no de infantil, sino de unos ocho o nueve años, aproximadamente, puesto que los cambios fueron mínimos, ya que su objetivo seguía siendo el mismo.



Los hermanos Grimm hicieron muchas más ediciones, hasta llegar a cuatro o cinco volúmenes e iban añadiendo cuentos para que fueran más adecuados para los niños. Son los recopiladores más conocidos en Europa y los más estudiados. Disney cogió muchas de sus versiones y se extendieron a América, África…

En cuanto a Perrault se refiere os diré que…


Charles Perrault,  fue la primera persona que podemos nombrar referente a los cuentos folclóricos.

El Rey Sol, le encantaba que le entretuvieran, que le hicieran magia, que le contaran historias…Una de las personas que contaba cuentos e historias a este rey fue Charles Perrault que trabajaba en la corte como pedagogo. Era muy religioso y muy humanista. Creía que la corte de Luis XIV estaba en decadencia y él quería moralizar a la corte.

Recogió muchas historias diferentes de distintas fuentes, muchas las recogió de las nodrizas que se las contaban a los niños. Eran cuentos italianos, leyendas celtas…

Charles Perrault recoge historias folclóricas, las adapta con el objetivo de convertirlas en historias moralizantes. Perrault no es autor, sino adaptador.
No solo los adapta sino que también les añade sus propias moralejas a las historias. Ejemplo: Cenicienta, El gato con botas, Pulgarcito…
Todos los cuentos de Perrault en su adaptación les da enseñanzas moralizantes.

Publica un libro llamado “Les contes de fées”.



Tras esta breve y resumida historia sobre aquellos autores que destacaron en cuanto a la literatura folclórica se refiere, os voy a plantear una última pregunta…

¿Cómo podemos adaptar un texto folclórico para nuestros más pequeños?

Pues bien, cuando nos disponemos a contar un cuento podemos contarlo como nos lo han contado a nosotros, pero haciendo cambios no intencionados, por lo que ya sería nuestra propia versión; o podemos hacer una adaptación de la historia que hemos escuchado nosotros, haciendo cambios intencionados por algún motivo especial. (como ya veréis en la actividad de este bloque 2)

Al hacer una adaptación, debemos respetar los aspectos básicos del cuento como son:

  • El rol de los personajes

  • Las pruebas por las que pasa el personaje: no debemos cambiarlas. Los personajes pueden cambiar de animal a persona o viceversa, pero deben simbolizar lo mismo.

  • Los protagonistas se deben enfrentar a pruebas y a personajes malvados para poderse dar cuenta de sus errores, porque incluso de las cosas malas se pueden sacar cosas buenas.

En la prosa, a lo largo de los años, ha habido muchos adaptadores que han tenido gran repercusión social. Los mejores en España fueron Saturnino Calleja, el Padre Coloma, y Ferrán Caballero.




          
Bibliografía

Todo lo que he redactado en este tema lo he sacado de apuntes de mis compañeras, y mios. Además también me he basado en algún blog de mis compañeras de clase.

El único aspecto que ha sido sacado de Internet, han sido las pequeñas biografías que he comentado de los autores.


Enlaces web interesantes











viernes, 11 de mayo de 2012

Tema 2. Textos folclóricos. Selección y adaptación (parte 1)


En este segundo tema que vamos a tratar hablaremos sobre los textos folclóricos.

¿Qué es un texto folclórico? ¿Qué sabemos de ellos? ¿Cómo se clasifican?... Estas y otras muchas preguntas os las intentaré resolver a lo largo de lo que os voy a ir contando, así que estar muy atentos y no perdáis detalle de nada que os prometo que si el anterior tema (literatura infantil de autor) os gustó, este, podría decir, que mucho más.

Comenzamos…

¿Qué es un texto folclórico? Y, ¿qué sabemos de ellos?...

Los textos folclóricos nacen en los pueblos, entre la gente de clase baja que tenían un nivel de cultura muy básico. Iban de boca en boca y por ello las historias se iban modificando. No siempre estas historias se modificaban intencionadamente.

En cuanto llegaba la noche, en las casas de la clase baja, sólo existían velas o algo de lumbre para poder alumbrarse, por lo que se reunía toda la familia, hasta los más pequeños. Se sentaban a escuchar y a narrar historias, tanto reales como fantásticas. La mayoría de lo que se narraban eran cuentos, los cuales se contaban para toda la familia, para que estuvieran todos entretenidos y pasaran un buen rato.

Por eso son textos que no tienen autor, es decir, que cada persona que lo narra es el autor. Esto sucede porque no son textos escritos, si no, que cada persona que lo narraba iba añadiendo un pedacito de ella, y lo hacia un poco más personal.

Son textos que nacen de una comunidad, y muestran los miedos, los deseos y los sueños de la gente de la época, especialmente de la clase baja.

¿Qué es lo que les caracteriza?...

En primer lugar, la gran mayoría de los protagonistas de las historias que se narraban eran adolescentes.
Además partían todas las historias de un esquema básico, el cual estaba dividido en tres partes:
Partían de un niño, o un adolescente que vivía en su núcleo familiar, pero que se ve obligado a salir de este núcleo.
Continuaba la historia fuera de su casa, pasando una serie de pruebas en su vida que le marcaran tanto para bien como para mal.
Finalmente concluirá conociendo a su “media naranja” y se casaran siendo muy felices.
En muchas ocasiones el protagonista se casará con un príncipe o una princesa.

Otra de las características es que todos ellos contienen enseñanzas, incluso algunos moralejas, por lo que no se pueden considerar textos literarios, sino que serían textos paraliterarios. (Como ya citamos en el tema anterior)
También en sus historias aparecen elementos mágicos, como gnomos, ogros o hadas.

Otra característica de estos cuentos, es que suelen reflejar cómo era la sociedad del momento, como por ejemplo el cuento de “Pulgarcito” de los Hermanos Grimm.



Y por último, en los cuentos folclóricos se hace referencia a los miedos, a los deseos, a las ilusiones, y esperanzas de la gente que se disponía a narrarlos, como la muerte y la resurrección como ocurre en el cuento de “La Bella durmiente”, siendo las protagonista una joven de la clase media que termina casándose con un príncipe, lo cual en la realidad no ocurría, por lo tanto, la gente del pueblo se inventaban cuentos en los que se reflejaban esta serie se cosas.

Pero, ¿Y existen géneros? ¿Qué géneros hay en los textos folclóricos?...

Pues sí, existen tres géneros: Prosa, poesía y teatro.

En cuanto a la prosa, los textos no son escritos infantiles, sino cuentos o relatos breves. Estos textos no han interesado nunca a los críticos, puesto que lo consideraban que no eran interesantes ya que procedían del pueblo, y no tenían suficiente calidad.

Pero como ya os expliqué en el tema anterior (Literatura Infantil de autor) la literatura infantil no llegará hasta los años 90. Y os preguntareis, ¿Y por qué?
Pues bien, cuando la ley del 70 incluyo preescolar y la escuela empezó a recibir a niños menores de 6 años, las maestras creían perfectamente poder atender a niños más pequeños ya que llevaban trabajando con los de 6 años mucho tiempo.
Uno de los aspectos mas importantes que querían las maestras, era que los niños más pequeños se interesaran por la literatura.
Como no había cuentos para niños pequeños se usaron cuentos folclóricos.

Pero… ¿Y qué tenían estos cuentos para poder utilizarlos con los más pequeñitos?

  • Se podían adaptar perfectamente a los niños.
  • Los personajes eran planos y sencillos.
  • Las historias aparentemente eran muy sencillas.

Dentro de la prosa folclórica encontramos dos géneros: el cuento y la novela.
El cuento se trata de un relato corto, y sus temas son de diversos tipos, entre ellos las fábulas; sin embargo, la novela, son relatos largos, por lo que no existen novelas folclóricas.

Los cuentos los podemos clasificar en cuentos de animales, fabulas, mitos, y leyendas.

Los cuentos de animales tienen enseñanzas, pero no moraleja, y los personajes representan a personas (con sus rasgos), es decir son animistas.
Mientras, en las fábulas se dan dos grandes características, por un lado, todas llevan moraleja para enseñar un valor moral (que es lo que denominaríamos paraliteratura), y por otro lado, sus personajes son animales por lo general y representan vicios y virtudes del ser humano. Por ejemplo la fábula de la cigarra y la hormiga, en la que la cigarra representa el placer, el no preocuparse, mientras que la hormiga representa el hombre trabajador.
Los mitos son relatos sobre la divinidad o seres divinos en cuya realidad cree el pueblo.
Un ejemplo de mito podría ser “Hércules”, del cual después Disney haría un largometraje.
Las leyendas son historias fantásticas que nos relatan hazañas o sucesos extraños, siempre ligadas a un elemento central (personaje, objeto o lugar).
Las leyendas para niños, son versiones simplificadas de las leyendas tradicionales, relatadas especialmente para los más pequeños.


Ahora pasemos a la poesía folclórica…

No existe mucha poesía folclórica, y la poca que existía estaba consignada a la nobleza, puesto que la gente del pueblo no tenía el privilegio de escuchar poesía recitada ya que nadie se dedicaba a ello.
Esta poesía estaba siempre unida a la música, al juego y a los poemas religiosos.
Antes de comenzar a explicar la poesía folclórica se debe diferenciar entre poesía folclórica y poesía popular.
La poesía folclórica, es la poesía que se ha transmitido de forma oral, sin saber cuál es su autor. Mientras que la poesía popular sí que tiene autor, pero al haber sido tan popular, éste se ha olvidado.

Existía un gran apartado dedicado a la poesía religiosa, la cual podía ser cantada o recitada. La poesía folclórica infantil tenía manifestaciones para niños como “Cuatro esquinitas tiene mi cama”, pero todas estas no pertenecen a la Iglesia, sino que tienen un origen pagano, las creaba la gente del pueblo para protegerse y sentirse seguro.


Y por último indagaremos en el teatro folclórico….

El teatro folclórico se divide en dos partes: el texto dramático o teatral y la representación.

Estos textos son transmitidos de forma oral, no están escritos, ni creados para representarlos; pero más tarde, los autores y los escritores lo modifican para que los actores lo puedan representar.

Dentro de las representaciones, existía un pequeño espacio dedicado a los más pequeños, con los “Títeres de cachiporra”, la única representación de teatro folclórico infantil. Estas representaciones se hacían con marionetas, y todas ellas tenían el mismo argumento, el cual terminaba el protagonista atrapando al malo.











Antes de acabar con los géneros, me gustaría hacer una mención especial a Pedro Cerrillo quien se interesó en hacer que esta tradición no se perdiera y que fue la primera persona interesada en estos temas. 





Para ello hace una clasificación temática:

  • Rima de ingenio: canciones que no son cantadas, sino que son recitadas, puesto que no tienen música. También se encuentran los sorteos, (pinto pinto gorgorito), trabalenguas (Pablito clavó un clavito, ¿qué clavito clavo Pablito?), disparates, burlas (quien se fue a Sevilla perdió su silla), adivinanzas.

  • Juegos y rimas de movimiento: canciones con movimiento, con saltos, giros, lanzando objetos, haciendo cosquillas, jugando a la comba, etc. Por ejemplo “al pasar la barca…”

  • Danzas de corro: canciones en círculo, en pasillos, con palmas, imitando los movimientos de una persona en concreto, etc.

Tras todo esto os preguntaréis; ¿Y no destacó ningún autor en la literatura folclórica?
Por supuesto que sí, autores como Propp, Gianni Rodari, Ana Pelegrín,Los hermanos Grimm o Perrault destacaron en esta parte de la literatura infantil.

A mitad del siglo XX se empezó a investigar el cuento folclórico y el primer critico, investigador que se dedicó a esto fue Vladimir Propp, era ruso. Hizo su tesis doctoral sobre las estructuras, macroestructuras y subestructura (papel, tiempo, personajes…) que sustentan los cuentos rusos.

Recogió muchas muestras, muchísimos cuentos por toda Rusia, tantos que no pudo trabajar con todos… Para su trabajo dividió todos los cuentos que tenía en cuatro grupos: mitos, cuentos de animales, de formula y de hadas o maravillosos.
Fue la primera clasificación en estos tipos de cuentos.

Los cuatro grupos eran:

  • Los mitos: Son historias de origen religioso, cuyas religiones han desaparecido (mitología germánica, los vikingos). Era para explicar a la gente del pueblo con cuentecitos, los fenómenos naturales, sociales o psicológicos utilizando dioses y héroes como personajes. Un ejemplo de mito es la historia de Cupido y Psique, los personajes son dioses como Venus (diosa del amor y la belleza), Ceres (diosa de la fertilidad), Cupido (dios del amor)…

  • Los cuentos de animales: Todos sus personajes tienen que ser animales para que sean cuentos de animales, un cuento es por ejemplo “Los siete cabritillos”. Propp divide los cuentos de animales de esta manera:
§ Los cuentos de animales propiamente dichos: con las siguientes características:

¨      Los animales representan a personas. Son cuentos animistas.
¨   No tienen moraleja: tiene que ser parte del cuento, tiene que aparecer en la historia.
¨      Tienen enseñanzas, una o varias pero no en forma de moraleja.

§  Fábulas: los animales representan vicios y virtudes de las personas, arquetipos humanos. Un ejemplo de un cuento así es “La cigarra y la hormiga”. Siempre tienen moraleja, son historias moralizantes, para que la gente se dé cuenta de lo malo de los vicios.

El primer fabulista fue Esopo, dice que fue un mero recopilador de fábulas “Fabulas de Esopo”.
Él no es autor, solo recopilador.

  • Los cuentos de fórmula: Son aquellos en los que todo el cuento o bien parte de él hay que aprendérsela de memoria, porque si no te lo aprendes no es igual de divertido. Un ejemplo del que ya hemos hablado con anterioridad son los “cuentos mínimos”. Son cuentos para vacilar y reírse con los niños. Como por ejemplo el de los dedos de la mano, la hormiga… Y hay otros que hay que aprenderse la formula. Ejemplo: Ratita, ratita linda quieres casarte conmigo…“siempre se repite la misma frase.

  • Cuentos de hadas o maravillosos: No son solo cuentos de hadas bellas, puede ser cualquier personaje del mundo mágico (ogros, duendes, troles…). Un ejemplo de cuento maravilloso es “Caperucita roja” el lobo habla, por ello es un cuento maravilloso, “El gato con botas” todos son humanos y el es una gato que habla, también es maravilloso.



Hay que saber que la morfología de Propp se ha utilizado siempre en todos los cuentos, no solo en los rusos. Y muchos otros investigadores aplicaban su misma estructura en todo el mundo.